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Candicitos cerró su Temporada 2026
EL TEATRO INFANTIL DE GOYA QUE APUESTA A FORMAR PERSONAS A TRAVÉS DEL ARTE
Con la presentación de la creación colectiva “Hotel Fantasía” y una sala colmada al 80% de su capacidad, el taller del Teatro Vocacional Candilejas concluyó su ciclo anual. Coordinado por Héctor Brigman, el espacio reafirma más de cuatro décadas de trayectoria dedicadas al juego, la empatía y los valores humanos.
El Teatro Vocacional Candilejas dio por finalizada con éxito la temporada 2026 de Candicitos, su emblemático espacio de formación teatral infantil. La jornada de clausura tuvo lugar el pasado domingo a las 18.30 horas con la puesta en escena de “Hotel Fantasía”, una obra de creación grupal interpretada por 17 niños y niñas ante un marco de público que ocupó entre el 70% y el 80% de la capacidad de la sala. Fiel a la impronta audaz de la institución —que históricamente ha promovido funciones a la gorra—, en esta oportunidad la comisión y la coordinación del taller decidieron ofrecer una función de acceso completamente libre y gratuito para garantizar el disfrute de todas las familias y la comunidad goyana.
En una entrevista radial, el coordinador y director del taller, Héctor Brigman, repasó los detalles del trabajo realizado desde el mes de abril y reflexionó sobre el impacto social y pedagógico de la actividad. La charla, enmarcada en una cálida y soleada mañana de intenso movimiento urbano por el ingreso escolar, inició con un guiño cultural sobre las pasiones: “Una pasión es una pasión y no tiene demasiadas formas de explicarse; se experimenta y se siente”, afirmó Brigman al aludir al espíritu que sostiene este proyecto escénico.
“HOTEL FANTASÍA”
El taller comenzó sus actividades tras la Semana Santa con un grupo cercano a los 20 participantes que se reunían cada viernes por la tarde. Tras el receso invernal, los pequeños actores iniciaron una labor de “escritorio” para estructurar la obra de evaluación final. Bajo la guía de Brigman, cada integrante propuso un personaje y, a través de preguntas orientadoras, el grupo acordó ubicar la trama en un hotel fantástico donde todo pudiera suceder.
A partir de allí, los niños definieron las dinámicas del establecimiento: quiénes trabajaban en la recepción, quiénes se hospedaban y qué situaciones disparatadas o artísticas se desarrollaban en las habitaciones. La obra permitió que cada participante volcara sus talentos particulares: hubo quienes prefirieron desfilar, actuar o cantar, destacándose el emotivo momento en que una niña de tan solo 5 años interpretó una canción en inglés con destacada afinación e inocencia infantil.
Más allá del despliegue escénico, la propuesta dejó un mensaje central centrado en la convivencia y la empatía. Según explicó Brigman, el argumento buscó interpelar sobre la necesidad de no desconfiar sistemáticamente del otro ni dejarse llevar por prejuicios superficiales. “Quizás al que se viste todo de negro simplemente le gusta el color negro, no significa que sea malo ni aburrido”, ejemplificó el director sobre la enseñanza colectiva construida por los propios chicos.
FILOSOFÍA DEL TALLER
Consultado sobre los objetivos del espacio, Brigman enfatizó que el propósito fundamental del teatro infantil no radica en la formación de actores profesionales, sino en la construcción de valores humanos y sociales: “El teatro infantil no tiene como objetivo formar actores, sino formar personas. Personas que entienden que tenemos que trabajar en grupo, que si al otro le va mal a mí también me va a ir mal, y que arriba del escenario lo importante es que nos luzcamos todos y tengamos una común unión”.
El coordinador destacó que la experiencia de subir a un escenario —enfrentando la luz de los reflectores, la mirada del público y la responsabilidad de un guion— constituye una herramienta formativa de incalculable valor para la vida cotidiana. Ayuda a los niños a vencer el pudor escénico, fortalece su autoestima, facilita la expresión verbal y les otorga desenvoltura para el ámbito escolar y social.
Asimismo, Brigman remarcó el rol estructural que cumple el arte en la infancia: “Una ciudad que no tiene teatro infantil le está prohibiendo a los chicos un espacio de juegos lúdicos, de exposición y aprendizajes, una etapa donde uno va encontrando sus vocaciones, rumbos y formación”.
TRAYECTORIA HISTÓRICA Y PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA DEL CALENDARIO
El espacio Candicitos no es un fenómeno reciente. Surgido en la década de 1970 en el seno del Teatro Vocacional Candilejas, el taller acumula más de 40 temporadas de labor ininterrumpida, consolidándose como un pilar cultural de la ciudad de Goya.
En cuanto a la logística y dinámica del grupo, Brigman detalló que la matrícula suele ser fluctuante. Aunque la temporada comenzó con unos 20 niños, el elenco final de la obra estuvo integrado por 17 actores. El director lamentó las deserciones imprevistas que a veces ocurren a solo horas del estreno —situaciones difíciles de asimilar pero que forman parte del aprendizaje docente—, al tiempo que valoró el compromiso incondicional de las familias que acompañaron el proceso.
Respecto a la organización económica, si bien la función final fue gratuita para el público, los padres aportaron a lo largo del año una cuota colaborativa destinada exclusivamente a financiar un refrigerio o “picadita” con la que el grupo celebró el cierre de la temporada tras la función del domingo.
Por otro lado, la decisión de finalizar el taller a fines de octubre responde a una cuidada planificación pedagógica. Brigman explicó que se busca evitar la superposición con los exámenes finales, cierres de ciclo y festivales de educación física o arte de las escuelas primarias. De este modo, se previene el estrés y la presión académica sobre los niños, garantizando que el teatro siga siendo un disfrute y no una carga adicional. En ese sentido, el coordinador mencionó que este año quedó pendiente el tradicional desfile de julio —un evento de exposición mediática controlada que realizan junto a las familias— debido a las exigencias del calendario escolar.
Brigman concluyó reflexionando sobre el contraste entre la vorágine cotidiana de noticias complejas y la belleza transformadora del arte: "En este mundo globalizado con noticias disparatadas, hablar de arte y de cosas lindas a veces contrasta, pero está bueno tener estos momentos".